Leemos con calma lo que nos comparten en el formulario de primer ingreso: si es nervioso, si es celoso con la comida o los juguetes, si no se lleva con machos, si tiene alguna condición o manía.
Nadie conoce a su perrito como ustedes, y todo eso nos sirve para armar bien su convivencia desde el primer día.
Al llegar le damos su tiempo a solas en el jardín grande para que huela, explore y se haga a la idea del lugar. Nadie entra a convivir con prisa: primero el espacio, luego la compañía.
Aquí no juntamos perritos al azar. A cada uno le asignamos una manada según su sexo, tamaño, edad, energía y temperamento. Con ella juega, descansa, duerme y pasa toda su estancia.
Además llevamos memoria de con quién se lleva bien, así que en cada visita regresa con los suyos.
Por lo general las primeras 1 o 2 noches las pasa solo, para que conozca bien las instalaciones y no se estrese por una convivencia prematura.
La presentación con la manada la hacemos poco a poco y siempre supervisada, cuando lo vemos tranquilo y seguro.
Las manadas tienen su tiempo de juego en el jardín grande (más de 900 m² para correr y olfatear) y su tiempo de descanso en las jardineras y en las demás áreas frescas del hotel.
Siempre con agua fresca disponible y con personal presente; además hay cámaras en todas las áreas.
Cada perrito come del alimento que ustedes nos mandan, con su porción y sus horarios, y siempre supervisado: nos aseguramos de que coma bien y tranquilo. Igual con sus medicamentos, si los toma.
Si al integrarlo se genera una riña o simplemente no se adapta al grupo, lo separamos de inmediato y buscamos acomodarlo en otra manada que le vaya mejor.
Si aun así no se siente cómodo, disfruta el resto de su estancia jugando y paseando con el personal, con atención uno a uno y sin costo extra. Lo mismo aplica si ya estaba integrado y surge un problema después: la prioridad siempre es que esté tranquilo y seguro.
Todos los días les mandamos video de su perrito para que lo vean jugando. Y si pasa cualquier cosa fuera de lo normal (una riña, que no coma, que ande decaído) les avisamos en el momento, no al final.